El Taiho Jutsu es una síntesis de numerosas artes marciales japonesas en el marco de un uso policial. Contiene tanto técnicas comunes a otras artes marciales como técnicas muy específicas, además de una filosofía muy particular que sostiene el conjunto. Es un método de defensa personal eficaz, utilizado por la policía metropolitana de Japón.
Lo que toma prestado
Se practican los atemis del kárate, las proyecciones del judo, las luxaciones del aikido y las técnicas de suelo del ju-jitsu. A ello se añaden técnicas propias del sistema: inmovilización en el suelo con vistas al esposamiento, uso de la porra policial (tambo), técnicas de conducción y auxilio a una persona en peligro.
Todas estas técnicas se estudian y se coordinan para lograr la máxima eficacia en el control del adversario respetando su salud. No son un surtido de movimientos tomados de distintas artes. Fueron seleccionadas, y se siguen seleccionando, para funcionar juntas.
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El marco legal forma parte del arte
El Taiho Jutsu se practica bajo el estricto respeto de la legítima defensa, que se enseña a los alumnos. Cada practicante debe conocer la legislación para aplicarla en su vida diaria. Una técnica que le lleva ante un tribunal no es una técnica que haya funcionado.
La práctica debe permitir al alumno ganar una verdadera confianza en sí mismo y una mente relajada, las dos cosas que permiten tomar la decisión correcta en el momento adecuado ante una situación de estrés. Ese es el verdadero producto del entrenamiento, y las técnicas son el medio para llegar a él.
Evoluciona a propósito
Uno de los puntos fuertes del Taiho Jutsu es su capacidad de evolucionar. El sistema se revisa a intervalos regulares para tener en cuenta las estadísticas de las intervenciones policiales. Al registrar las lesiones y los problemas surgidos durante las actuaciones reales, el sistema se perfecciona, se libera de las técnicas que no funcionan y se enriquece con nuevas prácticas.
Dicho de otro modo, lo que aprende en clase no es una pieza de museo. Es la mejor respuesta actual a una pregunta que todavía se plantea, en la calle.