Entrenamiento. La defensa personal según el Taiho Jutsu

Cómo es una clase

Las artes marciales preparan el cuerpo y la mente, y por eso las clases son muy variadas. Tras un calentamiento completo, la clase continúa con una parte de aprendizaje técnico (golpes, proyecciones, luxaciones, inmovilizaciones, etc.) que permite al practicante repasar lo adquirido o incorporar elementos nuevos.

Después, según la sesión, trabajamos la puesta en práctica, ya sea mediante randori (combate libre), situaciones simuladas o refuerzo físico. Comprender una técnica y saber aplicarla frente a alguien que se resiste de verdad son dos cosas distintas, y el entrenamiento está construido en torno a la segunda.

Al final de la clase viene una fase de recuperación y relajación, con estiramientos y a veces shiatsu.

Las clases se dan en español, francés e inglés.

Ropa y equipamiento

El uniforme de entrenamiento del Taiho Jutsu es un keikogi negro («kimono») con un cinturón de color que indica el grado del practicante. Blanco para los principiantes, y los grados del 5º kyu al 1er kyu siguen el sistema japonés habitual en Occidente.

Nada de eso hace falta para una primera clase. Venga con ropa de deporte normal y una botella de agua. Se practica descalzo.

Una vez inscrito, el uso de coquilla es obligatorio, tanto para hombres como para mujeres. En algunas sesiones se utilizan guantes y protector bucal.

Quién puede venir

Las clases están abiertas a todos, sin restricción de grado ni experiencia previa. La edad mínima es de 15 años (los menores de 18 necesitan el consentimiento de sus padres). No hace falta estar ya en forma, para eso está el entrenamiento.

La parte que no es combate

«Un combate evitado es un combate ganado.»

En el dojo, por necesidades del aprendizaje, dedicamos la mayor parte del tiempo a la confrontación en sí, es decir, cómo neutralizar a un adversario agresivo que amenaza nuestra integridad física. Pero la fase anterior a una agresión física es casi siempre verbal, y es esa situación la que escala de lo verbal a lo físico, con todas las consecuencias que conocemos.

Entre los beneficios de una práctica regular solemos quedarnos con los físicos y, al final, con la capacidad de defenderse. Sin embargo, aprender a salir de la zona de confort durante el entrenamiento y entender cómo gestionar una confrontación física difícil también mejora la confianza en uno mismo. Este punto es fundamental, porque la confianza permite abordar una situación tensa con más lucidez, sin sucumbir al estrés o al pánico.

Una mente relajada analiza la situación con más acierto, y ese es el primer paso para impedir que escale. La desescalada es su primera línea de defensa, y se entrena.

A continuación: los términos japoneses que oirá en clase →

La primera clase es gratuita

Miércoles, 20:30 – 22:00, en el Dojo du Cinquantenaire (9 rue Abbé Cuypers, 1040 Bruselas). Venga sin más, en ropa de deporte. Nada que reservar, nada que pagar.

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