El Taiho Jutsu (逮捕術), que significa «técnicas de arresto» en japonés, es una síntesis de diferentes artes marciales (judo, aikido/aikijutsu, kárate Wado Ryu, kenpo, keibo jutsu y boxeo) creada específicamente para las necesidades de la policía japonesa. En la actualidad lo utilizan todas las fuerzas del orden en Japón: la policía metropolitana de Tokio, la guardia imperial y los militares.
El Taiho Jutsu fue creado a finales del siglo XIX, pero no tomó forma realmente hasta 1947.
En un contexto de posguerra, Japón tuvo que reconstruirse bajo la ocupación estadounidense, que impuso severas restricciones a la práctica de las artes marciales. En estas condiciones se hizo difícil para la policía japonesa mantener el orden en un país que atravesaba un período complicado. Sin embargo, los japoneses supieron aprovechar su historia y su cultura marcial reuniendo a los más grandes maestros de la época (Kyuzo Mifune, Saimura Gorō, Hironori Ōtsuka) para participar, en cooperación con la policía de Tokio, en la creación del Taiho Jutsu.
Controlar sin lesionar
La filosofía del Taiho Jutsu marca un punto de inflexión en la visión del mantenimiento del orden en Japón. El objetivo final del sistema es controlar a un individuo sin dañar su integridad física. La policía japonesa integró entonces reglas de intervención similares a las occidentales, donde la preservación de la persona es esencial, sin sacrificar la eficacia del arresto ni poner en peligro a los agentes.
Esa exigencia da forma a todas las técnicas del sistema. Es también lo que convierte al Taiho Jutsu en una base sensata para la defensa personal civil, ya que la respuesta a una amenaza debe seguir siendo proporcionada para mantenerse dentro de la ley.
Un arte marcial moderno
Como muchas artes marciales japonesas que se practican hoy, el Taiho Jutsu pertenece a los Gendai budō (現代武道), las artes marciales modernas, a diferencia de los Koryū, anteriores a la restauración Meiji.
Ser moderno es aquí un método de trabajo. El sistema se revisa a intervalos regulares para tener en cuenta las estadísticas de las intervenciones policiales reales. Se registran las lesiones y los problemas surgidos durante los arrestos, se descartan las técnicas que no están a la altura y se incorporan otras nuevas.